miércoles, 17 de septiembre de 2014

#StopToroDeLaVega #StopMaltrato

El peor argumento del mundo es el "es una tradición". También era tradición matar a alguien cuando ensuciaba tu honra, ¿y si lo siguiese siendo estaría bien? Aprendamos que por que algo sea tradición no quiere decir que esté bien o sea bueno, que aquí en España sea tradición torturar hasta la muerte a los toros, no nos hace culturalmente más ricos ni mejores, denota el poco humanismo y la gran animalidad de la gente, comportándose como salvajes haciendo sufrir a un animal por diversión, un animal que está en clara minoría y no puede defenderse. ¿De verdad no sienten un mínimo de lástima cuando el toro agoniza y está bañado en sangre? ¿Cuando le brillan los ojos del sufrimiento y no tiene fuerzas ni para mantenerse en pie? Lo más gracioso es que sólo hace gracia y divierte cuando es un toro, si yo le hago exactamente lo mismo a una persona (que no deja de ser un animal, irracional el 90% de las veces), a un perro o a cualquier otro tipo de animal soy una salvaje, una maltratadora y una asesina. Todos nos indignamos al ver la caza furtiva, cuando alguien pega a un perro... Pero claro, estamos acostumbrados a ver injusticias y girar la cara hacia el otro lau. Lo que más rabia me da es ver a un lancero decir "no somos asesinos, es una tradición". ¿Qué clase de argumento es ese? Un asesino, es toda persona que quita la vida con premeditación, ¿a caso no hacen eso? No están privando de su derecho a vivir a un animal que no ha hecho ningún daño a nadie? Pero que ya no es sólo el derecho de matar, porque puedes matar para comer, sino el hecho de torturar hasta la muerte. Y lo que más me jode de todo es que lo llamen ARTE y CULTURA. El arte es una actividad estética que representa un sentimiento o una visión del mundo. Pero ya sabemos que la cultura en España son los toros y el fútbol, que aquí no existen los músicos, actores, escultores, pintores, arquitectos, talladores, escritores, fotógrafos, bailarines... ¡Que viva el arte, coño! Pero bueno, que digan lo que quieran, seguirán siento unos asesinos sin escrúpulos ni conciencia y son "tradiciones" retrógradas que se deberían abolir.

jueves, 3 de julio de 2014

La lucha continua.

Mi padre siempre me ha dicho "si tienes una idea, si tienes ganas de verdad de hacer algo, no escuches a aquellos que quieran desmoralizarte, que quieren desilusionarte y quitar las ganas dw hacerlo, tú esfuérzate, lucha y calla muchas bocas".
En efecto, nadie creía en mí cuando dije que quería estudiar artes escénicas, que eso no serviría para nada [en realidad es el bachiller más completo, con dos asignaturas sobre ciencias, tres sobre historia, dos sobre lengua y literatura y, lo más importante, asignaturas de teatro, danza y música], lo hice y lo saqué a la primera, callando muchas bocas.
Luego vino cuando decidí que quería hacer el grado superior de turismo en Bilbao. Tuve que tragar mucho con "es imposible", "no lo vas a conseguir", "vas a empezar y lo vas a dejar", "no te puedes ir allí", "con el bachiller de artes escénicas no te van a coger", y demás, como digo yo, gilipolleces.
Y es en ese momento, cuando nadie te apoya y estás tú sola cuando te das cuenta de que hay que luchar por tus sueños, y la satisfacción que da realizarlo.
Hoy, que ya sé que estoy admitida, estoy un paso más cerca de conseguirlo pero el camino es muy largo y queda mucho por lo que luchar.

martes, 13 de mayo de 2014

Musique

No hay mayor sensación ni placer en el mundo como un instrumento. Esos pequeños pasos que das junto a él. Como poco a poco vas superándote a ti mismo y aprendiendo.
Todos recordamos la primera canción/obra que aprendimos a tocar, la emoción de la primera "línea" que compusimos, que poco a poco al darle forma llega a convertirse en una canción, muy simple, pero es la primera.
El amor y cariño que se puede llegar a coger a un instrumento es inexplicable, todas las horas que pasas con él, cómo hace que te evadas del mundo, olvidando penas y demás preocupaciones, y tu único objetivo es dar correctamente la siguiente nota, el siguiente acorde...
¿Cuántas veces se nos habrán saltado las lágrimas, o habremos llorado? De alegría, nerviosismo, entusiasmo, frustración...
Porque cualquiera que lo haya experimentado sabrá que no hay mayor placer como subirse a un escenario y mirar las caras del público disfrutando con algo que tú haces, con algo para lo que estás dando el total (y más) de ti.
Esto es por y para toda la gente que ama la música como yo, para aquellos a los que la música les ha acompañado toda su vida porque, como decía Nietzsche, "sin música la vida sería un error".

lunes, 21 de abril de 2014

Cataclismo emocional

He soñado con este día desde el momento que le conocí, viví con miedo.
Mi mayor miedo era que ese miedo no me dejase disfrutar de cada momento juntos, de cada sonrisa, de cada beso, de cada concierto...
Orgullosa estoy de haber disfrutado de esos momentos al máximo, habiendo exprimido todos y cada uno de los segundos a su lado.
Las cosas se van a enfriar, lo sabemos los dos por eso te pido poder disfrutar del poco amor, cariño o aprecio que te pueda quedar hacia mí, yo sólo quiero que tú seas feliz.

domingo, 2 de febrero de 2014

220 días.

Pocas personas llegan a hacerse importantes en tu vida. Con importantes me refiero a que te preocupas siempre por ellas, cuando te faltan estás triste y cuando las ves te consume la alegría. Quizá se necesite tiempo para llegar a ese punto, a veces sí, pero otras veces es puramente mágico, el primer día que le ves, que le conoces, sientes que va a ser de esas personas, que va a ser inolvidable.
Eso me pasó a mí, hace ya medio año (mañana) y aunque he intentado olvidarle, no preocuparme tanto por él, no ilusionarme con él, en fin, no quererle tanto, es algo inevitable. Es como si fuese innato para mí el sentir eso por él. El sonreír cuando me habla, el ponerme nerviosa cada vez que le voy a ver, el querer pasarme todas las horas abrazada a él.
¿Qué más quería yo que un chico con el que poder pasar horas escuchando música, fumando yerba juntos, jugando a videojuegos, mirar las estrellas en la playa, ver millones de películas sin aburrirnos, insultarnos sabiendo que jamás nos ofenderemos, hablando francamente sin miedo a parecer obscenos o unos cerdos, con el que poder hacer humor negro, alguien que no se ofenda con pedos ni eructos, beber cerveza y whisky hasta caernos por los suelos, ir a conciertos y festivales y dar tumbos por la calle sin rumbo?
¿Y si todo eso va sumado a una sonrisa perfecta, unos ojos marrones brillantes y una barba?
Pues verán, parece complicado pero sí, él es esa persona y por eso estoy así, por eso le quiero, porque soy 100% yo sin miedo a nada.

domingo, 19 de enero de 2014

Felicità

Yo nunca diré eso de "Mi felicidad tiene su nombre y apellidos" ni de mi boca saldrá un "eres mi vida". Nunca te llamaré "amor", "gordi", "cari" ni nada por el estilo.
Yo soy más simple, o quizá más compleja.
Yo demuestro mi cariño hablando con esa persona, siendo como soy yo.
Te puedo llamar hijo de puta, capullo, gilipollas, estúpido, tocho, pero eso no significa otra cosa que "te quiero".
Te puedo pegar, morder, hacerte cosquillas y abrazar, significaría lo mismo.
Pero, todo esto da igual, porque cuando estoy contigo me olvido de todo, no pienso, y te quiero.

martes, 12 de noviembre de 2013

Donde hubo fuego, cenizas quedan...


Eres el que más insomnios me ha provocado, tantas noches sin dormir y tú eres el único culpable...
Sí, al principio eran noches en vela que me gustaban, que disfrutaba, porque podía aguantar mil y una noches sin dormir sólo con tener tu presencia a mi lado, por notar tu calor o recibir tus abrazos. Con un beso me hacías olvidar todo, me hacías feliz.
Pero ahora, ahora son amargas noches de desvelo, en las que imagino y pienso cómo sería estar en ese mismo momento a tu lado, en lo que supone dormir en el frío de la noche sin tu calor.
Y lo único que se me pasa por la cabeza, esa triste y odiosa pregunta, ¿por qué?
¿Por qué?
Una pregunta y millones de respuestas,
¿Porque ya no sentías lo mismo?
¿Porque sólo fui un juguete?
¿Porque sólo fui la putita de verano?
¿Porque me había enamorado?
¿Por miedo?
¿Por la distancia?
¿Porque empezabas tú también a sentir algo más?

La vida es muy injusta, y cupido un cabrón desalmado.

¿Y si deseo con todas mis fuerzas que todo sea igual que antes?
¿Si se lo pido a las pestañas, a las velas de cumpleaños, a una estrella fugaz, al cigarro de la suerte de una cajetilla de tabaco?
Ojalá.